Nena Trajcevska

Desde las pistas de baloncesto en Skopie, donde dio sus primeros pasos en el baloncesto, hasta los pabellones de deporte de Pontevedra, Nena Trajchevska ha construido una trayectoria profesional marcada por el esfuerzo, la disciplina y la capacidad de liderazgo.

Reconocida como Mejor Jugadora macedonia en 2016, desarrolló una destacada carrera internacional que la llevó a competir en las ligas de Alemania, Suecia, Serbia y España. Tras años al máximo nivel, hoy afronta una nueva etapa vinculada al baloncesto, esta vez desde los banquillos, donde comparte su experiencia como entrenadora.

En esta entrevista repasamos con ella los momentos más importantes que marcaron su llegada a España y los retos personales que ha tenido que afrontar para construir una nueva carrera exitosa, lejos de Macedonia.

¿Elegiste tú a España o España te eligió a ti?

El motivo inicial de mi llegada a España fue una oferta de contrato profesional de trabajo por parte del Club de Baloncesto Arxil de Pontevedra, en Galicia. Más concretamente, se trataba de un contrato deportivo profesional que, tras algunas negociaciones, acepté con entusiasmo, deseando llegar cuanto antes y comenzar mis responsabilidades laborales. Así que puedo decir que fue una decisión mutua.

¿Cómo recuerdas tus primeros días en España? ¿Fue fácil adaptarte al nuevo entorno o tuviste algún reto?

Mis primeros días en España fueron realmente maravillosos. Desde mi llegada, las personas fueron muy educadas, amables y me ayudaron enormemente a adaptarme inmediatamente a su dinámica, estilo de vida y forma de trabajar en el nuevo entorno. Sinceramente, gracias a ello no tuve que enfrentarme a grandes dificultades ni desafíos.

El deporte suele unir a personas de diferentes culturas. ¿Hasta qué punto tus compañeras y el equipo facilitaron tu integración en la sociedad española?

Así es, el deporte es algo maravilloso y se aprende muchísima a través de él. Personalmente, he tenido el privilegio de vivir en distintos países y experimentar diferentes culturas a lo largo de mi carrera deportiva. En España, como mencioné anteriormente, mis compañeras, los entrenadores y, en realidad, todo el equipo, fueron increíblemente amables y me ayudaron en todos los aspectos y hasta en los detalles más pequeños para que pudiera adaptarme rápidamente, tanto dentro como fuera de las instalaciones deportivas.

¿Qué diferencias culturales observas entre Macedonia y España, tanto dentro como fuera del campo de juego?

Hay varias diferencias culturales que noté al principio y a las que ahora ya me he acostumbrado. Empezaré por el ámbito profesional. En el deporte, la mayor diferencia para mí, viniendo de Macedonia y de la región balcánica, fue la tranquilidad de entrenadores y jugadoras después de una derrota o de cometer errores a nivel profesional. No existe esa presión constante por alcanzar la perfección. Al principio me resultaba extraño porque pensaba que faltaba ambición, pero más adelante comprendí que eso no significa que no quieran tener éxito o que carezcan de objetivos profesionales. Todo lo contrario: las metas y aspiraciones eran las mismas, simplemente se abordaban de una manera más calmada.

Me llevó tiempo adaptarme y aceptarlo, pero hoy en día lo practico constantemente y puedo decir que ha sido uno de los mejores cambios que he incorporado a mi vida.

Otra diferencia importante, tanto en el ámbito profesional como en el personal, es la gestión de los horarios. Aquí todo empieza y termina más tarde. Mientras que en Macedonia y en otros países donde he jugado los entrenamientos matutinos comenzaban a las 8:00 o 9:00 de la mañana y los de la tarde alrededor de las 17:00 o 18:00, terminando las actividades sobre las 20:00 o 20:30, en España todo se desarrolla más tarde.

Aquí los entrenamientos de la mañana empezaban alrededor de las 11:00 o 12:00 y los de la tarde a las 19:00, terminando incluso a las 22:30. Para mí era muy tarde, ya que significaba cenar después de las 23:00 y acostarme más tarde. Sin embargo, todo estaba relacionado, porque al día siguiente los entrenamientos también comenzaban más tarde. Después de un tiempo, me acostumbré a este ritmo.

Por último, destacaría la tradición de la siesta, que sigue muy presente en España. Me resultaba difícil organizar ciertas tareas durante mi tiempo libre, que coincidía precisamente con las horas de la siesta. Además, tengo una opinión poco popular: creo que España es más silenciosa entre las 12:00 y las 14:30 que después de las 22:00 jajaja. Pero también terminé adaptándome y ahora disfruto de ello.

¿Cómo describes Macedonia a tus amigos en España?

Este es mi tema favorito. Siempre describo Macedonia como un paraíso en la Tierra. Para mí, esa es la verdad y siempre lo será.

Por supuesto, también soy sincera y hablo sobre el nivel de vida de una familia de clase media, como la mía. Hablo del sistema y las diferencias que existen respecto a España, así como de todo aquello que aún debemos mejorar. Sin embargo, soy una persona positiva, siempre miro hacia adelante y creo que la percepción es muy importante en la vida.

Nada de eso resta belleza a Macedonia. Lo confirmo porque varios amigos españoles ya la han visitado y se han enamorado de nuestra cultura, nuestra historia, nuestra gastronomía, nuestra naturaleza y, sobre todo, de nuestra gente hospitalaria y de gran corazón. Siempre la recomiendo, la promociono y la describo como lo que considero que es: un paraíso aún por descubrir que todos deberían visitar.

Tu carrera evolucionó de jugadora profesional a entrenadora. ¿Cómo fue esa transición y qué oportunidades te ofreció España para seguir creciendo profesionalmente?

Así es. Cuando llegué por primera vez a España, sentí la calidez de las personas, la forma en que me recibieron y el interés del club en que continuara formando parte de él. Además de que yo misma me sentía aquí como en casa. Por eso decidí regresar y continuar mi carrera profesional inicialmente como jugadora.

Desde el primer año hablé con los directivos del club sobre mi deseo de convertirme en entrenadora una vez finalizada mi carrera deportiva. Ya entonces me dieron la oportunidad de trabajar paralelamente como entrenadora de categorías inferiores mientras seguía jugando profesionalmente, contribuyendo al desarrollo de jóvenes talentos.

El club vio mi potencial, mis conocimientos, mi compromiso y mi motivación, y al año siguiente me ayudaron y me brindaron una excelente oportunidad para matricularme e iniciar un ciclo de estudios que me permitiera obtener la certificación de entrenador internacional de baloncesto profesional, la cual, con orgullo, estoy cursando.

Así que, poco a poco, comenzó mi transición de jugadora a entrenadora.

Durante varios años combiné ambos trabajos, lo cual, para ser sincera, fue duro, sobre todo a nivel físico, porque a veces, teniendo en cuenta todas las sesiones de entrenamiento, que algunos días llegaban a ser cuatro o cinco, a eso se sumaban todos los partidos de fin de semana, que siempre eran al menos dos, y los frecuentes viajes para disputar partidos fuera de casa por toda España. Mi semana estaba prácticamente completa, con apenas medio día o, en ocasiones excepcionales, un día libre.

Escuchando las necesidades de mi cuerpo y también de mi mente, al finalizar la temporada pasada decidí retirarme del baloncesto profesional y dedicarme plenamente a la labor de entrenadora.

Esta temporada el club me brindó una nueva oportunidad de crecimiento profesional al nombrarme entrenadora principal del equipo júnior femenino sub-18 y, además, entrenadora asistente y preparadora física del equipo sénior en el que jugué hasta el año pasado.

Debo señalar que mis horarios y nivel de actividad siguen siendo muy similares. Mis días continúan siendo igual de intensos y mis responsabilidades han aumentado. Sin embargo, el esfuerzo físico es menor porque ya no entreno como jugadora, sino que dirijo los entrenamientos.

Estoy muy orgullosa de mi primera temporada al frente del equipo júnior. Conseguimos ganar el campeonato y proclamarnos campeonas de la Liga de Arousa, donde competimos durante toda la temporada. Estoy muy satisfecha con los resultados y espero que podamos seguir creciendo y mejorando.

¿Qué mensaje enviarías a los jóvenes deportistas de Macedonia que sueñan con continuar su carrera en España?

A todos los jóvenes macedonios que desean desarrollar su carrera en España les aconsejo que den ese paso. Que se atrevan, porque la experiencia es realmente invaluable.

Soy consciente de las dificultades y obstáculos que existen para llegar hasta aquí, especialmente en el baloncesto femenino. Sin embargo, todas las personas que me conocen dentro del mundo del baloncesto saben que siempre estoy dispuesta a ayudar en todo lo que pueda.

España es un país maravilloso que ofrece muchas oportunidades de crecimiento, tanto a nivel profesional como personal.

11.7.2026